En mi vida diaria he pasado momentos relajantes y estresantes al volante. Vivo en una ciudad donde los insultos matutinos en la vialidad automovilÃstica, -a pesar de no de tener un tráfico pesado como en grandes ciudades-, son el pan de cada dÃa. Es por eso que quiero contarles como un pequeño cambio de chip, me transformó la vida en el trayecto de mi casa a la oficina.
Regularmente para ir a la oficina siempre me levanto a buena hora para llegar puntual, -o algunos minutos antes si es posible-, pero al subirme al auto mágicamente me transformaba en un Toretto al volante.Â
Esto implicaba un cambio drástico que nunca me permitÃa ceder el paso a otros automovilistas o molestarme si alguien se metÃa frente a mi, con groserÃas a diestra y siniestra. Llegaba a la oficina estresado, molesto y varias veces con una historia llena de mentadas que no quiero ni recordar.
Con el paso del tiempo me di cuenta que esto afectaba mi dÃa a dÃa, no solo en el trabajo sino también con mis amigos y familia. Entonces decidà hacer un pequeño cambio al volante, simplemente ceder el paso a todos los autos que lo solicitaran o lo necesitaran.
El cambio fue impactante, primero la calma de tomar el volante invadÃa todo el interior de mi auto, después el ceder el paso se convirtió en un montón de agradecimientos, la buena vibra me rodeaba en todo momento. Ahora llego feliz y relajado a la oficina y siento que todos los dÃas me levanté del lado correcto de la cama.
Quise contar mi experiencia y cómo un pequeño cambio me ayudó bastante en mi dÃa a dÃa, para que, si conoces a alguien que maneje estresado o en una situación similar, le puedas compartir este mensaje que cambió mi dÃa: un cambio al volante.
LAVB